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Un psicoanálisis de fin de año

Siempre he escrito, estudiaba Literatura y ahora estudio Comunicación y Producción de Medios; sin embargo, toda la vida me he dedicado a escribir historias cortas, reseñas de libros y películas, ensayos, trabajos académicos, etcétera, y jamás había pensado que escribir puede ayudarme a explorar mi historia: mi pasado, mis ideologías del presente, mis anhelos y mis expectativas para el futuro; escribir no sólo para desahogarme sino para sacar conclusiones sobre todo lo que me sucede. Esta idea no surgió al azar, de hecho fue a través de una intensa plática con mi amiga Valeria; ella me ayudó a entender que era importante psicoanalizarme para pensar con más claridad. Y es que estoy en un punto de mi vida que me siento en conflicto por diversas cosas, algunas viejas, algunas no tanto y la que me hizo llegar al punto de quiebre fue la más reciente. Estoy en una relación amorosa de casi tres años y medio con un buen muchacho, la relación está estable... Y eso es todo. No soy feliz, y no porque mi felicidad dependa de una persona porque de ser así todos los seres humanos estaríamos jodidos de por vida. La felicidad depende de uno. Pero empiezo a notar que he cambiado, para bien o para mal aún no lo sé, pero ya no soy la misma que era hace casi tres años y medio, y las cosas que me satisfacían antes ciertamente ahora no lo hacen. La verdad es que empecé a andar con Omar diez días después de que cumpliera veinte años, por lo cual, ahora a mis veintitrés, aunque las cosas de mi entorno siguen igual, yo no. Aunque no sé qué quiero de la vida, soy un completo desmadre -mucho de eso tiene que ver con cosas de mi pasado que me marcaron para siempre- sí sé lo que no quiero. Y eso es clave para el siguiente punto en mi relación: Omar no es una persona que comparta mis ideologías religiosas, en casi cuatro años de relación nunca se ha preocupado por aprender a bailar (actividad que sabe que me encanta), no es emprendedor ni trabajador y le gusta el dinero fácil, le encanta la fiesta y toma alcohol (a mí no me gusta) y consume drogas (no del diario pero para ambientarse en el antro). Y no lo quiero pintar como el monstruo de la relación porque la verdad que tiene muchas cosas buenas: no es celoso, me consiente, es respetuoso, me cuida, se preocupa por mi bienestar físico y por mi imagen, le ha tocado cuidarme durante y después de crisis convulsivas, no me habla con groserías, jamás se ha molestado conmigo y cuando lo hace prefiere alejarse de la pelea a tener que pelear conmigo, nunca me ha sido infiel y, en general, sería el hombre perfecto (no muy agraciado pero con belleza en el corazón), es buen hijo, buen hermano, buen amigo, un partidazo. Y aunque estamos BIEN, no estamos en el MISMO CANAL. Esto empieza a molestarme sobre manera porque para el futuro que quiero forjar necesito a alguien no con mis mismos gustos, sino con las mismas ganas que tengo de hacer las cosas, la misma pasión, alguien tan chingón que me impulse a ser mucho más chingona y sacar la mejor versión de mí misma -en la que ya estoy trabajando-. El punto de quiebre que me hizo replantearme todas mis relaciones interpersonales fue el desliz que tuve con un amigo. Todo empezó con una infidelidad de mi parte (sí, yo soy la cabrona de la relación) y con este niño todo se dio de manera natural, pero mi error fue que no sólo lo dejé en el ámbito sexual, conforme pasaba el tiempo me fui enamorando de él. Y fue inevitable porque le gustaba bailar, escuchar buena música, cocinar, es intelectual y piensa las cosas demasiado (a veces tanto que me estresaba), es trabajador y tiene metas como estudiar su maestría en el MIT y me mató cuando compartió conmigo sus sueños de colaborar con la comunidad científica para dejar su huella en la historia contribuyendo a dejar un mundo mejor. La cereza del pastel fue cuando tuvimos sexo en su coche frente a la playa y luego nos bajamos a jugar con las olas y la arena, escuchar música y estar abrazados frente a la oscuridad de la playa. Para muchas también sería el partido perfecto de no ser porque sufre depresión. Y no es que las personas que padecen depresión no merezcan amor, al contrario; pero estoy en un momento de mi vida que pendo de un hilo, si me inclino un poco hacia la depresión puedo terminar cortándome las venas. En fin, este desliz me hizo pensar en todas las personas que me rodean, en mí, en mi manera de hacer las cosas y en el motivo que me hace ser como soy. No es tarea fácil tratar de psicoanalizarse, sobre todo porque no somos objetivos con la realidad y en muchas ocasiones tratamos de maquillarla. Después de la plática que tuve con mi amiga Valeria, intenté hacerme un psicoanálisis efectivo que surtió algo de frutos, aunque no tengo todas las piezas del mapa. No soy psicóloga ni psiquiatra ni pretendo serlo, pero creo que se me da escribir y eso me ayudó a pensar en mí en tercera persona, como el personaje de un libro:

Estas son algunas de las conclusiones a las que llegué:
Paciente: Ana Karina Pérez Flores
Edad: 23 años
 Traumas:
-Divorcio de padres
-Corazón roto a los 15 años
-Bullying escolar
Consecuencias:
-Alcoholismo
-Utiliza el sexo como herramienta para socializar
-Codependencia (padres, hermana, novio)
Problemas:
-Inseguridad
-Baja autoestima
-Codependencia
-Timidez
Ideologías arraigadas:
-El amor no existe
*Divorcio de sus padres (13 años)
*Divorcio de sus abuelos (23 años)
*Su tío (hermano de su papá) se ha casado tres veces
-El sexo extra-marital, adulterio, infidelidad y/o ninfomanía SON hereditarios
*Padre 'enfermo sexualmente' e infiel
*Abuelo mujeriego e infiel
*Tío (hermano de su papá) infiel
*Su madre fue infiel durante los primeros años de matrimonio
-Las personas NO cambian sólo aprenden a mentir
*Su mamá ha estado en una relación tóxica/autodestructiva por ocho años
*Su abuelo fue mujeriego e infiel por casi cincuenta años
*Su abuela y tío materno han estado en problemas de deudas por casi veinte años
Punto de quiebre:
-Relación a larga distancia: Se da cuenta de que puede vivir sin Omar. Pierde el miedo a "morir de amor."
-Affair con amigo: Empieza a sentir emociones que no sentía desde 2011. Su segundo enamoramiento la hace replantearse todas sus relaciones interpersonales actuales.
-Éxito académico: Al fin está en una carrera que la apasiona y descubre su verdadero potencial de proponerse y cumplir metas.
Historia clínica:
Infancia:
-Tímida (0-23 años)
-Introvertida (0-18 años)
-Pocos amigos (0-16 años)
-Nulas habilidades de socialización (0-23 años)
Adolescencia:
-Divorcio de padres (13 años)
-Empieza a generarse baja autoestima (12-19 años)
-Empieza a socializar con ayuda de narcotizantes como el alcohol, el cigarro y las drogas (15-19 años)
-Primer enamoramiento termina en humillante fracaso amoroso (15 años)
-Utiliza el sexo para generar relaciones interpersonales (15-23 años)
-Malos ejemplos parentales: padre alcohólico/ausente y madre depresiva-agresiva (13-18 años)
-Compensación parental a causa del divorcio: papá sustituye tiempo con dinero y mamá sustituye episodios de locura con episodios fugaces de lucidez y mimos excesivos (13-18 años)
-Diagnóstico de epilepsia con respuesta general de negación y frustración (15-19 años)
-Fracaso universitario > Cambios constantes de carrera obstaculizaron avance académico (18-22 años)
Adultez:
-Reestructura familiar: su papá forma nueva familia y Karina y su hermana (producto de su primer matrimonio) pasan a segundo plano (20 años)
-Su mamá continúa en una relación intermitente y tóxica con un mujeriego/infiel, abusivo y golpeador (15-23 años)
-Búsqueda de estabilidad emocional intencional > Empieza a andar con Omar (20 años)
-Se embaraza y por incapacidad fisiológica y financiera decide abortar en 2016 y 2017 > Debido a sus creencias cae en conflictos morales y espirituales (21-22 años)
-Utiliza barreras y máscaras para socializar y conectar con la gente. Algunas de estas barreras son hablar de dinero o de su experiencia sexual (21-23 años)
-Fracaso universitario > Cambios constantes de carrera obstaculizaron avance académico (18-22 años)
Diagnóstico:
Karina tiene una personalidad introvertida y es tímida, esto la llevó a generar pocas o nulas habilidades de socialización. Al ser una niña con pocos amigos su núcleo familiar lo era todo para ella, por eso el divorcio de sus padres le causó un dolor intenso y dejó un vacío en su alma, dolor del cual no podía hablar porque aparentaba que todo estaba bien y tenía que ayudar a su madre con depresión y a su padre alcohólico porque esos eran 'verdaderos problemas.' Con padres recién divorciados inmersos en sus propios problemas personales y de ex-pareja y los conflictos sociales y hormonales naturales de la adolescencia le fue imposible desarrollar lazos emocionales estables y ni se hable de una buena autoestima. Al entrar a la preparatoria cambian las convenciones sociales; descubre que es capaz de 'socializar' a través de la desinhibición causada por el alcohol. En esta etapa de su vida descubre que puede establecer relaciones interpersonales a través del sexo y acepta tener un 'amigo con derechos-' No entiende que está siendo utilizada, ella se siente amada por primera vez en años. La relación termina de manera pública e humillante (habrá tiempo para esto en otro post); este es el primer gran fracaso de su vida. Durante el divorcio su padre alcohólico/ausente la compensa con dinero, y su madre depresiva-agresiva la compensa mimándola en exceso, al grado de convertirla en una señorita inútil. Para este punto de su vida, Karina ha aprendido a victimizarse y auto-compadecerse, dichos comportamientos empeoran cuando le diagnostican epilepsia, utiliza su enfermedad para justificar todo en su vida. Con el diagnóstico de epilepsia su baja autoestima aumenta y empieza a utilizar su enfermedad de pretexto para que la gente la compadezca. Su irresponsabilidad, su necesidad de buscar gente que la quisiera y su baja autoestima hicieron que sucumbiera a la presión social y cayera en las garras del alcoholismo, sin embargo, ella culpó exclusivamente a la enfermedad (epilepsia) per se. Sus patrones de conducta de la infancia y la adolescencia  los llevó a su vida adulta, que, combinados con la reestructura de su familia, sus dos abortos y la falta de éxito profesional la han llevado a agravar sus problemas de inseguridad, baja autoestima, codependencia, timidez, provocando que continúe con los patrones de conducta arraigados en su persona: auto-compasión, victimización, codependencia y sexo casual.

Y esa es la razón de la creación de este blog. Platicarme a mí misma todo sobre mí, sobre lo que me ha tocado vivir y todo lo que pienso para llegar a conocerme mejor, para explorar todas las relaciones interpersonales que tengo, que algún día tuve y cómo podría mejorar. Hay una frase que dice que "cada cabeza es un mundo" sin embargo, yo creo que cada cabeza es un universo inmenso, el cerebro es el órgano más interesante de nuestro cuerpo y, a su vez, el que más desconocemos. Probablemente nunca llegue a conocerme al cien por ciento ni descubrir cómo funciona el cerebro y todas las relaciones que forjamos con las situaciones y las cosas que nos rodean, pero escribir no será sólo para psicoanalizarme sino también para desahogarme, para explorar cada mínima parte de mi creatividad, de todo lo que esta combinación de cuerpo, alma y mente es y lo que podría llegar a ser.

Que Dios los bendiga hoy, mañana y siempre.
Les mando mi amor infinito a donde quiera que se encuentren,
xx

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