Había visto muchas películas, leído muchos libros y escuchado muchos refranes, pero ninguno me pudo dejar tan claro eso de que "no hagas lo que no quieres que te hagan." En estos últimos días lo he pagado con creces y aprendí a no dejar que la gente mi utilice, y sí, también a no utilizar a las personas. Esta situación me tiene muy mal; no me he podido concentrar en la escuela y no rindo al 100% en mi día a día, sin embargo tenía que expresarlo en algún lado para salir de este círculo vicioso que me atormenta, me entristece y oprime mi corazón.
Hace un par de semanas empecé un juego de coqueteo y sexting con dos conocidos de hace tiempo. Para entrar en contexto cabe mencionar que tengo una relación amorosa de más de tres años; actualmente —por cuestiones independientes a nosotros—, hemos tenido que mantener una relación a larga distancia. Se me hizo un juego sexy e 'inocente' que no dañaría a nadie porque ojos que no ven, corazón que no siente. Empecé a 'jugar' con estos tipos y a enviarles fotografías en Snapchat cada vez más subidas de tono, con conversaciones del mismo calibre. Después de que les di lo que querían los tipos se olvidaron de mí, cual si fuera un condón usado.
En ese momento me sentí basura, la persona más ruin y vil sobre el planeta Tierra. Me di asco y comencé a odiarme, no sólo por lo que había hecho con ellos sino por lo que estaba haciendo con alguien en persona. Tengo un nuevo círculo de amigos —lo cual es rarísimo porque soy, básicamente, antisocial—, y en este grupo hay una persona con la que coqueteo de más, lo abrazo de más, me acerco demasiado a él y tengo intenciones no amistosas con su persona. Lo que me hace sentir la peor hija de puta del mundo es que es un niño súper lindo, tranquilo, inocente y buen muchacho. No quiero ilusionarlo y después tirar todas sus esperanzas al suelo, pisotearlas y escupirles; especialmente porque me lo acaban de hacer y me quiero morir.
Sumándole a toda la promiscuidad con la que he dirigido mi vida últimamente, ¿mi novio qué onda? ¿Qué sentiría él si supiera que lo estoy traicionando de manera tan infame y ruin? A lo largo de estos tres años, él ha sido mi apoyo incondicional, mi amigo, mi terapeuta, mi maestro, la persona que me levanta el ánimo y me echa flores todos los días. ¿Cómo pude ser tan indigna de su amor? No puedo más que estar deprimida por mis actos tan despreciables. Lo único que me hace no sentirme tan mal es que mi novio no sabe nada. Yo no ganaría nada diciéndoselo, sólo le causaría dolor, es por eso que prefiero canalizar todo este dolor en una lección que me ayude a ser más digna de su amor. También quiero ser más digna de mi amor propio, tengo que aprender a respetarme.
Lo hecho está hecho. No puedo cambiar lo que hice, y hasta que no inventen una máquina del tiempo, no puedo volver al pasado. Lo que sí puedo hacer es aprender de esta lección de vida. Porque si lo vemos en perspectiva, son varias lecciones:
1) No hacer a los demás lo que no quieres que te hagan.
Hace un par de semanas empecé un juego de coqueteo y sexting con dos conocidos de hace tiempo. Para entrar en contexto cabe mencionar que tengo una relación amorosa de más de tres años; actualmente —por cuestiones independientes a nosotros—, hemos tenido que mantener una relación a larga distancia. Se me hizo un juego sexy e 'inocente' que no dañaría a nadie porque ojos que no ven, corazón que no siente. Empecé a 'jugar' con estos tipos y a enviarles fotografías en Snapchat cada vez más subidas de tono, con conversaciones del mismo calibre. Después de que les di lo que querían los tipos se olvidaron de mí, cual si fuera un condón usado.
En ese momento me sentí basura, la persona más ruin y vil sobre el planeta Tierra. Me di asco y comencé a odiarme, no sólo por lo que había hecho con ellos sino por lo que estaba haciendo con alguien en persona. Tengo un nuevo círculo de amigos —lo cual es rarísimo porque soy, básicamente, antisocial—, y en este grupo hay una persona con la que coqueteo de más, lo abrazo de más, me acerco demasiado a él y tengo intenciones no amistosas con su persona. Lo que me hace sentir la peor hija de puta del mundo es que es un niño súper lindo, tranquilo, inocente y buen muchacho. No quiero ilusionarlo y después tirar todas sus esperanzas al suelo, pisotearlas y escupirles; especialmente porque me lo acaban de hacer y me quiero morir.
Sumándole a toda la promiscuidad con la que he dirigido mi vida últimamente, ¿mi novio qué onda? ¿Qué sentiría él si supiera que lo estoy traicionando de manera tan infame y ruin? A lo largo de estos tres años, él ha sido mi apoyo incondicional, mi amigo, mi terapeuta, mi maestro, la persona que me levanta el ánimo y me echa flores todos los días. ¿Cómo pude ser tan indigna de su amor? No puedo más que estar deprimida por mis actos tan despreciables. Lo único que me hace no sentirme tan mal es que mi novio no sabe nada. Yo no ganaría nada diciéndoselo, sólo le causaría dolor, es por eso que prefiero canalizar todo este dolor en una lección que me ayude a ser más digna de su amor. También quiero ser más digna de mi amor propio, tengo que aprender a respetarme.
Lo hecho está hecho. No puedo cambiar lo que hice, y hasta que no inventen una máquina del tiempo, no puedo volver al pasado. Lo que sí puedo hacer es aprender de esta lección de vida. Porque si lo vemos en perspectiva, son varias lecciones:
1) No hacer a los demás lo que no quieres que te hagan.
Me utilizaron para sacarme fotos provocativas y me botaron cuando ya no les fui útil. Ser utilizado es uno de los peores sentimientos por los que puede atravesar un ser humano; te sientes basura, sientes que pierdes tu valía, incluso sientes que al mundo no le interesa si vives o mueres. Todos estos son engaños de nuestro ego. Recordemos que siempre existe alguna persona que se preocupa genuinamente por nosotros y por nuestro bienestar, ya sean familiares o amigos cercanos. ¿Qué hacer de ahora en adelante? Dejar de coquetear y darle alas a mi amigo. Se merece a una persona que lo quiera de verdad y no nada más que quiera utilizarlo por la calentura o soledad del momento.
2) Darme a respetar.
2) Darme a respetar.
El respeto es uno de los valores más importantes del ser humano, ya sea con los demás o con nosotros mismos. Está claro que al ofrecerme como una cualquiera en público y en redes sociales estoy denigrándome y envío un mensaje claro a familiares, amigos y conocidos: no valgo lo suficiente así que cualquiera me puede tratar de su tapete personal. ¿Qué hacer de ahora en adelante? Respetarme. Respetar mi cuerpo, mi ideología, respetar mi relación amorosa, respetar mis amistades. En resumen, quererme un poquito más. El que se quiere se trata con respeto.
3) Valorar mi relación amorosa.
3) Valorar mi relación amorosa.
Ninguna relación (matrimonio o noviazgo) es perfecta. Pero la conexión que he logrado con mi novio es maravillosa. Es una persona que comprende la rareza de mi persona. Nuestra relación está llena de locura, complicidad y amistad; hemos logrado una simbiosis. No hay nada más bello en el mundo; es amor puro. ¿Qué hacer de ahora en adelante? Dejar de pensar en lo que nos falta y valorar más esos detalles que nos hacen únicos.
Definitivamente esta semana Dios la puso en mi vida para ayudarme a comprender todas las cosas que estaba haciendo mal y que tenía que corregir con los demás y conmigo misma. Le agradezco a Dios infinitamente por siempre guiarme con su infinito amor e infinita paciencia y por quitarme lo que está mal en camino. En conclusión, independiente del credo que se pueda profesar, estas son lecciones de vida invaluables que podrían ayudarte a mejorar muchos aspectos de tu vida, independientemente de la situación en la que te encuentres.
Que Dios los bendiga hoy, mañana y siempre.
Definitivamente esta semana Dios la puso en mi vida para ayudarme a comprender todas las cosas que estaba haciendo mal y que tenía que corregir con los demás y conmigo misma. Le agradezco a Dios infinitamente por siempre guiarme con su infinito amor e infinita paciencia y por quitarme lo que está mal en camino. En conclusión, independiente del credo que se pueda profesar, estas son lecciones de vida invaluables que podrían ayudarte a mejorar muchos aspectos de tu vida, independientemente de la situación en la que te encuentres.
Que Dios los bendiga hoy, mañana y siempre.
Les mando mi amor infinito a donde quiera que se encuentren,
xx
Comentarios
Publicar un comentario