Tercia, les fallé. Les fallé a ustedes y me fallé a mí misma al alejarme constantemente de ustedes mucho antes de esta pandemia. No sólo con distancia física sino también con distancia emocional cuando ustedes estaban viviendo uno de los momentos más importantes que toda persona puede vivir: el inicio de una relación amorosa. Para Vale fue la primera y para Yoss era una nueva experiencia de redescubrirse, de lanzarse y de experimentar. En ese momento no lo entendía, amiga, pero sé que tuviste miedo -aunque quizás no lo querías expresar- y debí haberte dicho que era válido que tuvieras esas sensaciones; que era válido tu incertidumbre y tu indecisión. Sé que tus experiencias pasadas fueron dolorosas, estuve ahí, te abracé, te grabé poniéndole un condón a una botella de Coca-Cola, tomé refresco con helado durante todo el proceso. Eres el ser de más luz que ha llegado a mi vida: una auténtica amiga que me hacía sentir una diosa sin maquillaje y en las peores fachas, un ángel guardian que me salvó de ser violada y secuestrada, mi porrista número uno cada que me subía a hacer el ridículo en el mundo del standup, probablemente la única persona que entendía mi fascinación por los puteros y me acompañaba sin pena, una cantante profesional que nos hacía vibrar con 'Muriendo Lento' de Moderatto y con 'Bidi bidi bom bom' de Selena, hasta con coreografía. Lo que intento decir es que fui una basura como amiga; no di ni el 1% de todo lo que has dado por mí. Lo único que sé es que te agradezco infinitamente por haber estado siempre al pie del cañón, a cualquier hora sin importar el lugar. Nunca había tenido una persona así en mi vida. Ni mis propios padres estuvieron tan presentes emocionalmente. Creo que en el fondo siempre supe que no te merecía, no soy tan buena como tú, como ustedes.
Para Vale, que en muchos momentos he denominado como "el amor de mi vida" ni qué decir. Muchas de las cosas que sé de mi misma hoy en día las descubrí por todas esas pláticas que al final de cuentas resultaron en psicoanálisis cabrones que ni mil psicólogos con años de terapia sacaban. Todos los detalles que tenías conmigo: desde escucharme atentamente sin interrumpirme y hacerme segunda en todos mis locuras, hasta hacerme una carta deseándome Feliz Año Nuevo, tú eres un ser que reparte amor por el mundo. Me encanta que te guste la astrología y que hagas cartas astrales, me encanta que conozcas tus talentos y que los explotes al máximo, soy fan de que ames Twitter y siempre estés explotando tu sentir en esa red social. Tú eras esa persona que siempre recalcaba mis 'talentos' y las cosas buenas de mi persona, todas esas cosas que la mayoría de las veces paso por alto. Y además siempre jalabas a todas nuestras locuras aunque no tenías idea de lo que pasaba; el punto era estar juntas, experimentar la vida y el amor que brotaba de todas y cada una de las experiencias que vivimos. No sé qué hice en el mundo para que Dios, la energía universal, el Bing Bang o lo que sea... nos pusiera en la misma sincronía para conocernos en octubre del 2018. Pero de lo que sí tengo certeza es que desde que se separaron mis papás en diciembre del 2008 yo dejé de ser feliz. Vivía por vivir, no vivía, sobrevivía. Con ustedes eso cambió: pude experimentar inmensa alegría otra vez, era feliz por el simple hecho de estar con ustedes. No anhelaba la felicidad porque la felicidad para mí era estar con ustedes, no lo que hiciéramos sino simplemente estar juntas. Fui injusta e insensible contigo y con Rafa; no puedo creer que no cupo tantita madre en mí para tener CERO de empatía con ustedes y con lo que estaban viviendo. ¡Por Dios! Se acababan de enamorar, querían estar a lado de Rafa y del Queru TODO EL TIEMPO. Es normal, eso pasa cuando nos alocamos de amor. Entre más rememoro esa última conversación en WhatsApp más me queda claro lo bitch que me porté. El problema no fueron ni serán ustedes, hay muchísima gente que vive angustia, ansiedad, estrés, incertidumbre, etc en estos tiempos tan inciertos. El problema fui yo y mi actitud de mierda.
Ahora sé que fueron mis propios miedos, inseguridades, ataduras y traumas del pasado lo que me orilló a actuar como actué. Mi relación con Omar estará siempre ligada a esa separación que se dio gradualmente. Es una relación de co-dependencia y confort. Una parte de mi cerebro está pensando el 50% del tiempo en mandarlo a la chingada y la otra parte está pensando el 50% del tiempo que ya tenemos mucha historia, acuerdos y obvio que me da miedo dejarlo y quedarme soltera. Es una estupidez, lo sé, pero por más que quiera no puedo controlar a mi cerebro. Y como no puedo controlar a mi cerebro tengo que dejar que mis emociones que son las que (casi) nunca mienten me guíen en este proceso llamado vida. Cuando estaba con ustedes era una persona relajada, tranquila, libre, me llevaba la vida relax, me expresaba en su totalidad, salía, me divertía, fumaba weed, nos veíamos casi diario todo el tiempo... De verdad no sé de dónde sacaba el tiempo para hacer la tarea o estudiar para exámenes, jajaja. En cambio, cuando estoy con Omar me siento estresada, controlada, manipulada, como con una correa que me jalonea constantemente hacia donde él quiere dirigirme: amistades, actividades, horarios, comidas, inversiones, etc. However, esta carta no es para hablar de mi relación tóxica y de las graves implicaciones que tiene en mi salud mental y económica. Esta carta es para pedirles perdón porque dejé que la influencia de un WEY me hiciera perder lo más importante, bonito, valioso y precioso que he tenido en la vida después de mis papás y mis hermanos. Me alejé de ustedes porque no tenía tiempo en el calendario de Omar para salir con ustedes; y cuando me atrevía a salir para pasar un rato con ustedes estaba malhumorada y estresada porque sabía que Omar se había quedado enojado y que al llegar a casa se iba a armar un pedo. Esta carta es para pedirles perdón porque no les presté la atención que las situaciones de su vida requerían en ese momento. Fui una perra. Fui una amargada que las insultó, quizás no con palabras pero sí ignorándolas en momentos vitales de su desarrollo como personas. Esta carta es para decirles cuánto las amo, cuánto significan para mí y que sepan que siempre será así por lo que ustedes hicieron por mí. Si aún no saben qué hicieron por mí, fue lo siguiente: me hicieron creer en mí misma, me devolvieron mi felicidad y el control de mi vida, me dejaron SER. Y eso es algo que nunca les podré pagar. Esta carta es para decirles que sé cuánto las lastimé y aunque nunca volvamos a ser La Tercia en mi corazón ustedes siempre serán el episodio más bonito de mi vida.
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